- 10 Junio 2021
¿Qué es una traducción jurada?
LA TRADUCCIÓN JURADA
¿Qué es una traducción jurada?
Una traducción jurada (TJ) es una traducción oficial y se puede presentar ante un juez así como ante organismos oficiales de la mayoría de estados de todo el mundo.
Este tipo de traducciones certifican que la traducción es fiel al documento original y se certifican mediante la firma y el sello del profesional encargado de su traducción, que es quien certifica o “jura” la concordancia de la traducción con el texto original.
Dicho en otras palabras, el/la traductor/a jurado/a actúa como un notario público.
¿Quién puede realizar una traducción jurada?
Para realizar este tipo de traducciones hay que estar en posesión de la acreditación correspondiente que otorga el Ministerio de Asuntos Exteriores español (MAE).
Es decir, una traducción jurada sólo será válida si está hecha por un profesional que tenga el título de traductor e intérprete jurado.
Estos traductores deben cumplir una serie de requisitos para poder obtener el título: estar en posesión de estudios universitarios, no tener antecedentes penales, aprobar el examen del MAE, o bien haber superado una serie de condiciones académicas en los ya antiguos programas de estudios de traducción de licenciatura.
¿Cuándo te pueden pedir que una traducción sea jurada?
Según la legislación española, todos los documentos que no estén redactados en castellano y tengan que convertirse en legales en España deben ser traducidos por un traductor jurado.
Se pueden solicitar traducciones juradas en juicios, para presentar la documentación en el registro civil, para concursos públicos, entre otros.
¿Qué tipo de documentos deben traducirse de forma jurada?
Como hemos mencionado anteriormente, la característica principal de la traducción jurada es que un traductor jurado certifica que la traducción es fiel al original. Por lo tanto, cualquier texto o documento puede ser objeto de ser traducido por un traductor jurado.
La mayoría de las traducciones juradas que se realizan en España son de documentos legales. Sin embargo, la pregunta no es qué tipo de documento sino cuál es el propósito para realizar una traducción jurada.
Por ejemplo, si un extranjero quiere matricularse en una universidad de España o bien quiere buscar trabajo en nuestra zona deberá traducir su expediente académico y / o sus diplomas. Muchas entidades, instituciones universitarias y empresas privadas requieren que sean traducidas de forma jurada.
Por el contrario, existen empresas extranjeras que también exigen, por ejemplo, la presentación del certificado de antecedentes penales traducido de forma jurada.
Por lo tanto, te pueden llegar a pedir traducciones juradas de cualquier tipo de documento: expedientes, patentes, diplomas académicos, certificados médicos, certificados de nacimiento, de matrimonio, de defunción, de empadronamiento, entre otros.
Diferencias entre la traducción jurada y la traducción jurídica
Para acabar con este post, os diremos que hay cierta confusión entre ambos términos.
La traducción jurídica o traducción legal consiste en traducir documentos de carácter legal, ya sean públicos o privados. Normalmente estos documentos han sido redactados por profesionales del derecho y suelen tener una gran cantidad de términos jurídicos. En algunos casos hay que adaptar el lenguaje al de la zona donde irá destinada la traducción. Por ejemplo, no es lo mismo el derecho británico que el derecho catalán.
Por tanto, siempre que sea requerido, la traducción de un documento legal se debe preguntar antes a qué país va destinado y si se tiene que adaptar al derecho o a la legislación de esa área, independientemente del idioma, ya que no es el mismo el derecho británico que el estadounidense.
Algunos ejemplos de documentos sujetos a traducción jurídica serían: contratos de compraventa, poderes notariales, testamentos, escrituras y estatutos sociales.
La traducción jurada, en cambio, no se basa tanto con el estilo de la traducción en sí misma, sino que su función es la de copiar, traspasar o traducir literalmente de un idioma a otro. Es como si se hiciera una fotocopia del documento original, ya que incluso hay que dejar constancia de la presencia de sellos, imágenes y firmas en el documento traducido.
Otra diferencia es que el traductor jurado, mediante la certificación que adjunta a cada traducción, da fe de que el contenido del documento traducido es fiel al contenido del documento original.
Esperamos que este artículo os haya servido de ayuda y os haya aclarado vuestras dudas.
¡Hasta pronto!
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